Sara Lozano

Un dato que nadie entiende es un dato que no existe.

Situación real: alguien de tu equipo lleva tres meses construyendo un modelo de datos impecable. ETL perfecta. Relaciones limpias. DAX preciso. Llega el día de presentar el dashboard al director financiero y la respuesta es: "Yo esto no lo entiendo. ¿Me lo puedes pasar a Excel?"

Tres meses de trabajo reducidos a una exportación de filas y columnas.

No porque los datos estuvieran mal. Sino porque nadie se paró a pensar cómo iba a leerlos el ser humano que se sentaba al otro lado de la pantalla.

Fíjate en lo que le pasó a Edward Tufte.

En enero de 2003, antes de la tragedia del transbordador Columbia, los ingenieros de la NASA prepararon una presentación en PowerPoint para alertar a los directivos de que un trozo de espuma había golpeado el ala durante el despegue. El dato estaba ahí. El peligro, también. Pero lo enterraron en diapositivas saturadas, con viñetas anidadas y gráficos confusos que minimizaban la gravedad del impacto.

Los directivos vieron la presentación y decidieron que no había riesgo. Dieciséis días después, el Columbia se desintegró al reentrar en la atmósfera. Murieron siete astronautas.

Tufte, el mayor experto en visualización de datos del siglo XX, analizó aquellas diapositivas y llegó a una conclusión demoledora: los datos correctos, mal presentados, producen decisiones fatales. No faltaba información. Faltaba diseño.

Tú no lanzas transbordadores. Pero cada vez que un usuario abre tu dashboard y no entiende lo que ve, toma una mala decisión. O peor: deja de mirar el informe y vuelve a su Excel de siempre. Todo tu trabajo técnico —la ETL, el modelo estrella, las medidas DAX— desaparece detrás de un gráfico de tarta con 25 colores que marea hasta al más paciente.

Piénsalo. La diferencia entre un dashboard que transforma decisiones y uno que acaba ignorado no está en el motor de datos. Está en la capa visual. En saber que el ojo humano lee en Z. En que un borde redondeado genera más confianza que uno picudo. En que un espacio en blanco bien colocado vale más que un gráfico de relleno. En que una etiqueta de datos con color semántico comunica en un segundo lo que un eje con líneas de cuadrícula tarda diez.

Y eso es exactamente lo que se enseña en esta clase magistral.

Ejemplo de dashboard Power BI de la clase magistral

Quién lo enseña

Sara Lozano es consultora de Power BI y creadora de los Desafíos Visuales de NamasData, los retos que ponen a prueba la capa visual de cientos de analistas cada mes. Es una profesional que viene del mundo de las finanzas —no nació en BI, se reconvirtió— y eso le da algo que muchos técnicos no tienen: entiende perfectamente lo que siente el usuario que se sienta al otro lado del informe.

Ha formado a equipos, ha entregado dashboards a clientes reales, ha cometido los mismos errores que tú (su primer informe era, según sus propias palabras, "un panel de avión con todo pegado") y ha aprendido de cada uno de ellos. No habla de lo que ha leído. Habla de lo que ha hecho.

En esta sesión, más de 100 personas se conectaron en directo. Fue una de las clases magistrales con mayor asistencia en la historia de NamasData. Y hubo que ampliar la licencia de Zoom en plena clase para que cupiera todo el mundo.

Esto es lo que vas a aprender:

  • Por qué las etiquetas de datos son el arma más subestimada de Power BI — Sara demuestra cómo una sola etiqueta customizada con DAX, colores semánticos y presentación multilínea puede sustituir a tres gráficos que te estaban ocupando media pantalla.
  • Cómo crear fondos profesionales en Figma en menos de cinco minutos — aunque no sepas nada de diseño. Con el plugin Split Shape y la exportación en SVG, tendrás un fondo que no se pixela ni se distorsiona al importarlo a Power BI.
  • El truco de las barras transparentes que cambia por completo lo que puedes comunicar — aprenderás a esconder barras auxiliares para colocar etiquetas exactamente donde las necesitas, crear puentes entre periodos y simular formatos condicionales en barras apiladas donde Power BI no lo permite de forma nativa.
  • El error que comete casi todo el mundo con los gráficos de tarta (y cómo convertirlos en indicadores visuales potentes) — Sara transforma el gráfico más odiado del BI en medidores circulares con transparencias, superposiciones y bordes que de verdad comunican un porcentaje de objetivo.
  • Cómo dejar de perder usuarios por culpa de una navegación escondida — paneles pop-up con indicador de filtros activos, botones de reset, tooltips con acciones de drill-through integradas y marcadores que filtran datos reales sin ser una foto estática.
Ejemplos visuales avanzados de Power BI
  • SVGs dinámicos controlados con DAX dentro de tablas, tarjetas y mapas de Azure — desde semáforos que parpadean hasta termómetros que cambian de color, creados con IA y reutilizables gracias a las nuevas funciones UDF.
  • Cómo paginar tablas y gráficos para eliminar el scroll infinito — con parámetros numéricos y medidas en filtros laterales, Sara muestra cómo mostrar exactamente los N elementos que el usuario necesita ver, página a página, sin saturar la pantalla.
  • Las tarjetas de Power BI tienen más opciones de las que imaginas — etiquetas de referencia con barras de progreso hechas con la función REPT, fondos con imágenes y transparencias, filtrado por categoría con cuadrículas invisibles, y botones con marcadores para mostrar gráficos de detalle bajo demanda.

ATENCIÓN, HAY ALGO QUE NO TE ESPERAS

Hay un momento en la clase en el que Sara abre un tooltip y, en lugar del típico recuadro gris con cifras, aparece un mini-panel con iconos, líneas divisorias, formato de color y datos enriquecidos. Todo hecho con una sola medida DAX usando unicodes. Sin crear páginas extra. Sin gráficos adicionales. Una medida, arrastrada al campo de información sobre herramientas, que convierte cualquier gráfico en una experiencia interactiva. Cuando lo ves, piensas: "¿Por qué he estado creando páginas de tooltip todo este tiempo?"

Qué incluye:

— Grabación completa de la clase magistral (más de 3 horas de contenido).
— Archivos de soporte.
— Acceso permanente: lo compras una vez y es tuyo para siempre.



Nos vemos dentro.